Una reflexión sobre la ecología visual, activismo de la imagen y dilema ético. ¿Debí tirar más fotos?: Joan Fontcuberta

Una reflexión sobre la ecología visual, activismo de la imagen y dilema ético.

¿Debí tirar más fotos?: Joan Fontcuberta

Explorar la delgada línea entre la realidad y la ficción, cuestionando desde allí el concepto de verdad, es sin duda una de las características del artista visual y fotógrafo Joan Fontcuberta.

Su más reciente charla realizada en el marco del Ecam Forum, en la Cineteca de Madrid, cuestionó si se deben seguir generando imágenes en un momento donde la fatiga visual es una realidad y donde la IA cada vez ocupa más espacio.

Frente a toda esa saturación, el creador catalán expuso la necesidad de replantear el acto mismo de obturar, “yo creo que frente a esa abundancia desmesurada de imágenes, caben dos ayudas inteligentes. Una, por un lado, centrarse en las imágenes que nos faltan, o, por otro lado, hacer una gestión crítica precisamente de la abundancia. Como líneas de actuación, como activismo visual”, aseguró.

¿Hacer o desechar?

El título de su intervención ‘tirar más fotos’ abrió un debate sobre la palabra … ¿a qué se refiere exactamente tirar? Tomar fotos, disparar fotos, hacer fotos, o simplemente deshacerse de ellas. “Tirar es un verbo polivalente. Puede significar hacer fotos, tirar más fotos, pero también las tiro a la basura. Ahí nos da un doble horizonte sobre el que podemos ir especulando”.

En ese hacer o desechar, Fontcuberta, enfatizó en el sentido que tiene la fotografía hoy, “hay muchas razones de tipo etimológico que nos permiten hablar de ese tirar más fotos. ¿Qué sentido tiene hoy? ¿Tiene sentido tirar más fotos? ¿Tendríamos que haber tirado más fotos? ¿O, al revés, tendríamos que hacer más contenido y, de alguna manera, aplicar eso que mencionaba antes una cierta ecología de lo visual?”.

Este cuestionamiento lo definió como un inicio para entender a la imagen como un lenguaje fundamental, que es necesario para los seres humanos, para la comunicación, la creatividad y las dinámicas de la vida misma.

El ADN de la imagen

En su intervención, el artista sostuvo que el ADN de la fotografía está cambiando y propuso analizarlo desde tres perspectivas:

  • Perspectiva Política y Económica (La apropiación simbólica): La que representó una apropiación simbólica del mundo. “Tomar una fotografía era una manera de poseer. Por ejemplo, se nota cuando en el siglo XIX hay todas esas expediciones científicas, exploratorias, etc., que además de científicos, llevaban a un fotógrafo que tomaba nota de esos mensajes exóticos descubiertos, de esos territorios todavía no civilizados”.

Para él, “donde el fotógrafo ponía el cipo, a cabo de unas décadas, un ejército ponía la bandera”. Es decir, que esa apropiación con la imagen anticipaba luego una apropiación física, “por lo tanto, la fotografía no era nada inocente. No lo ha sido nunca y no lo será”.

  • Perspectiva Cultural y Social (La certificación de verdad): Esa que aporta la sensación de que aquello que estamos viendo está precisamente delante del objetivo.

“Que el fotógrafo fue testigo de eso que nos muestra. Y, por otro lado, contribuye a una cierta enciclopedización visual del mundo, permitiéndonos hacer fichas visuales de todo aquello que existe”.

  • Perspectiva Espiritual o Religiosa (La promesa de eternidad): “Para mí es de las más interesantes porque tal vez ha sido menos cabada, menos tenida en cuenta. Por un lado, la fotografía era una promesa de eternidad. Nosotros moríamos, nosotros desaparecíamos, pero nuestro retrato nos perduraría. Nuestro retrato perviviría por siempre”, Así, Fontcuberta sostiene que este tipo de fotografía evoca una ausencia y pese a ser menos explorada, es necesario ponerla sobre la mesa.

Además, dejar de ser consumidores pasivos de la tecnología, ante la vorágine innegable de la Inteligencia Artificial y la multiplicación infinita de pantallas, fue otra de las reflexiones de la charla, “el verdadero arte contemporáneo parece no residir en la captura obsesiva de lo visible, sino en la capacidad de mirar de forma crítica, pausada y radicalmente ecológica”, concluyó.

 

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