Estudio: PusArt
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“Desde pequeña era lo que quería estudiar”, recuerda. Su fascinación comenzó frente al televisor, viendo programas infantiles y dibujando incansablemente a sus personajes favoritos. “Los dibujitos me llamaban mucho la atención y me la pasaba todo el tiempo dibujándolos”. Aquella pasión temprana no solo definió su vocación, sino que abrió camino a sus primeros encargos en creación de personajes.
De los dibujos animados al Renacimiento
Entre sus primeros referentes estuvo David el Gnomo, serie que marcó su imaginario infantil y su aproximación al dibujo. Más adelante, ya en su formación académica, profundizó en artistas como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y Botticelli. Sin embargo, hoy sus referencias no se centran en un nombre específico. “En este momento no tengo tanto un artista como referente, sino más situaciones y circunstancias”, explica. Su estilo es claro y reconocible: sencillo, un poco plano, con predominio de líneas definidas y colores vibrantes. Una estética que dialoga naturalmente con el entorno donde crea.
Crear desde la montaña
Vivir y diseñar desde Cartago influye directamente en su obra. La variedad de plantas, frutas y el universo visual del café se convierten en insumos constantes. “Diseñar desde las montañas se hace muy sencillo porque hay muchas cosas hermosas. Es muy extenso, muy bonito, colorido, muy alegre”, afirma. Ese entorno no solo aporta elementos gráficos, sino también historias. La región, con sus casas coloridas y su gente amable, se convierte en un detonante creativo permanente. “Hablando con una persona acá sacas una historia y ya para tener una ilustración es muy fácil”.
Proyecto seleccionado para la exposición “Diseñar desde las montañas”, en el Madrid Design Festival 2026.

La mujer como protagonista
Si hay un eje central en su obra es la figura femenina. “El tema principal es la mujer. Me gusta por la fuerza que tenemos nosotras, en la belleza también como la ternura”. En sus ilustraciones conviven poder, sensibilidad y naturaleza, creando imágenes que celebran la identidad femenina desde distintas dimensiones.
Del Pacífico a las pasarelas: el retrato de Goyo
Uno de sus proyectos recientes más destacados fue la ilustración de Goyo, artista de ChocQuibTown, realizada para ColombiaTex en Medellín. El encargo consistía en crear un retrato de la cantante que integrara elementos del Pacífico colombiano. Durante aproximadamente dos semanas, Johanna investigó sobre flora, fauna y símbolos de la región para construir una imagen que reflejara la fuerza de la artista y su conexión territorial. “Me lo pidieron precisamente porque lo que yo más dibujo son mujeres”, comenta. La ilustración fue estampada en camisetas durante el evento, consolidando su trabajo en un escenario de alcance nacional.
Exposiciones permanentes
El mensaje es claro: poder, naturaleza, belleza y alegría. “Fue muy fácil porque precisamente lo que me pidieron es lo que yo siento, es lo que yo hago. Lo disfruté, fue divertido”, dice. Su trayectoria expositiva comenzó en Madrid, donde realizó varias muestras durante su etapa universitaria. Uno de los momentos más significativos fue la creación de ex libris seleccionados para permanecer en la biblioteca de la Universidad Complutense. De varios grupos numerosos, eligieron dos de sus piezas, que hicieron parte de una exposición prolongada y hoy reposan en la colección de la institución. Actualmente, en Colombia, su obra también habita espacios cotidianos. Johanna es propietaria de un bar en Cartago, Valle del Cauca llamado “Vinola”, donde sus ilustraciones están presentes de manera constante, desde personajes de cócteles hasta piezas decorativas. “Tú vas al bar y siempre hay algo que he hecho”.
El diseño como motor regional
Para Johanna, el papel del diseño en el desarrollo social y económico de la región es cada vez más relevante. Percibe que la comunidad valora más la estética y entiende el arte como forma de expresión. “Se le ha notado muchísimo de un tiempo para acá, como que se ha movido bastante”. Además, considera que personas de otras regiones buscan cada vez más el arte local, reconociendo su identidad y autenticidad.
Una creatividad que no depende de nadie más
Como reflexión final, Villegas enfatiza en la autonomía creativa. “No debemos permitir que la creatividad dependa de otra cosa, sino de nosotros”. Para ella, la clave está en mantenerse en movimiento, informarse, leer y cuestionarse constantemente. “No quedarnos quietos”. Entre montañas, historias y colores intensos, Johanna Villegas Rodríguez continúa dibujando mujeres poderosas y territorios vibrantes, construyendo desde Cartago un lenguaje visual que conecta lo íntimo con lo colectivo.

