Estudio: Koru Studio
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“Fue un reto personal: preguntarme si se pueden hacer cosas con inteligencia artificial sin perder el criterio propio”, afirma. La campaña, desarrollada en un contexto de presupuesto limitado y tiempos ajustados, se convirtió en una declaración de principios: experimentar con tecnología emergente sin sacrificar identidad.
De dibujar logos a mano a encontrar su voz digital
Daniel comenzó en el diseño casi por accidente. Mientras cursaba el grado 11, ayudaba a su tío, quien hacía uniformes y logos para panaderías. “Yo les dibujaba todo a mano y me dijeron: ¿por qué no los digitaliza?”, recuerda. Fue allí cuando dio sus primeros pasos en Corel, Illustrator y Photoshop. Lo que empezó como un apoyo familiar se transformó en vocación. “Duré muchos años practicando con tutoriales de YouTube. La cultura del internet me conmovió muchísimo”, dice. En un contexto donde el diseño no era necesariamente académico ni sofisticado, internet fue su escuela abierta. “Nosotros venimos de descargar los programas sin licencia, de grabar un CD en Nero. Esa cultura latina del internet es nuestro insumo más guerrero”.
Pereira como raíz y como lenguaje
Nació en Manizales, pero creció en Pereira. Aunque reconoce las históricas rencillas culturales entre ambas ciudades, su identidad es clara: “Me siento 100% pereirano. Todo mi crecimiento personal y profesional fue en Pereira”. Las montañas del Eje Cafetero no son solo paisaje en su obra, sino estructura conceptual. “Diseñar desde la montaña no es verla desde un helicóptero, es contemplar el mundo desde ella”. Para Daniel, Risaralda, Quindío, Caldas y Antioquia representan una forma de pensar: empática, colaborativa y resiliente. “La cultura montañera se siente en el diseño: siempre buscamos el ladito, hacerlo bien, ponerle intención”.
Proyecto seleccionado para la exposición “Diseñar desde las montañas”, en el Madrid Design Festival 2026.
Entre lo minimalista, lo oscuro y lo experimental
Su estilo mezcla la precisión del diseño suizo con una estética alternativa que bebe del metal, el hardcore y el punk. “Me gusta lo minimalista, lo industrial, pero también lo filoso, lo simbólico, los ojos, las flores, la montaña como espacio más que como elemento visual”. Pereira, asegura, siempre ha tenido un movimiento alternativo fuerte, aunque no siempre visible. Ese espíritu se traduce en vectores pulidos, contrastes oscuros y una experimentación constante con color, tipografía e imagen. “Yo tengo un ejercicio personal: tratar de hablar lo más yo posible”.
Inteligencia artificial sin perder el criterio
El proyecto Cantos de ida y vuelta, creado para el estudio La Astilla en el Ojo, fue también una conmemoración personal: casi diez años de trabajo en el Eje Cafetero y un homenaje al estudio que le abrió las puertas al mundo profesional. “Fue el primer estudio que me dijo: venga, usted tiene unas skills que nos pueden funcionar”.
Con apenas un mes para desarrollar la propuesta, decidió integrar herramientas de inteligencia artificial como parte central del proceso. Exploró durante días generando prompts, formulando preguntas una y otra vez, creando un banco amplio de imágenes que luego recortó, intervino y vectorizó. “Gran parte fue hecho con IA y no me molesta decirlo, porque ese era el ejercicio”.
Su objetivo era claro: demostrar que la tecnología no reemplaza el criterio. “Si yo me documento y me ilustro, puedo realizar muy buenos trabajos con IA”. Para él, el miedo dentro del gremio creativo no tiene fundamento. “¿Cómo es posible que con todo el criterio que tenemos digamos que una tecnología tan reciente nos va a sacar de la industria?”. El resultado fue contundente: en un mes logró un trabajo que, según él mismo, habría requerido dos o tres personas en otro contexto.
Colaborar como acto cultural
Más allá del resultado visual, Daniel quiere que su proyecto deje tres mensajes. El primero es una carta de amor a La Astilla en el Ojo y al ecosistema creativo del Eje Cafetero. “Si algo entendí aquí es que colaborando genuinamente se llega lejos”.
El segundo mensaje es perder el miedo a las nuevas herramientas. “La única manera de decir que algo es bueno o malo es probándolo”. Y el tercero: documentar. “Saber documentar es clave”. En una región donde muchos estudios ya trabajan con cuentas nacionales e internacionales, considera que aún falta reconocer y visibilizar ese impacto.
Diseño como motor regional
Para Daniel, los diseñadores e ilustradores juegan un papel determinante en el desarrollo económico del territorio. “Traemos referencias distintas, musicales, visuales, culturales. Cada uno tiene un mundo”. Destaca que en el Eje Cafetero existe una diversidad creativa poderosa: “Aquí todo el mundo tiene una visión distinta de la misma cosa, a veces incluso contraria. Y eso está súper bien”. Esa variedad, sumada a una identidad cada vez más consciente de lo regional, ha permitido que estudios locales crezcan, exporten talento y posicionen la región creativamente.
Un logro personal
Aunque ha participado en exposiciones desde la ilustración, esta es la primera vez que presenta un proceso integral de diseño como protagonista. “Es mi primer proyecto de diseño en una exposición. Es un logro personal”, dice con emoción. Desde la montaña, con estética alternativa, rigor minimalista y herramientas del presente, Daniel Eduardo Vásquez Correa reafirma una convicción: el diseño no es solo técnica, es contexto, colaboración y criterio. Y, sobre todo, valentía para crear sin miedo.


